domingo, 14 de septiembre de 2014

Marc Quinn en el CAC de Málaga


 
    Hasta el 30 de noviembre podemos seguir apreciando la conmovedora obra del "Enfant Terrible" del panorama artístico contemporáneo. El comisario de la exposición Fernando Francés puede ponerse a sí mismo la condecoración de la genialidad. Vayan y no se la pierdan, cuando salgan del Centro de Arte malagueño, no serán las mismas personas.
    

   El artista londinense se presenta desnudo, abierto en canal, doliente, mostrando su pavor, su desesperación y su aceptación ante un público desconocido al que induce a sentarse con una calavera en las manos y preguntarse “To be or not to be?”.



    Cuando nos subimos a la moto camino de Málaga nunca pensamos que el camino de vuelta iba a estar lleno de tanta inquietud y es que cuando traspasas la puerta de cristal de la sala de exposición del CAC te quedas petrificado ante tamaño contraste. Los rojos ensangrentados de los enormes óleos de carne roja contrastan con las serenas formas de las esculturas de tribus urbanas, el iris de piedra, los paisajes en aluminio distorsionados por un ecosistema tóxico, la enorme orquídea en pacífico gris antracita, la nacarada y sobredimensionada concha marina o el personaje elevado que mueve los hilos.

    Tras el primer shock perceptivo me acerqué a un lienzo que representaba un cielo con cierta neblina pero sereno, equilibrado, su título me inquietó casi más que los espacios bermellón de lo que está hecho el ser humano, “Before and After Humanity”, ¡guau! pensé, con todo este ruido que hacemos, con toda la importancia que nos damos, con todo el daño que recibimos y producimos, cuando no estemos ¿qué sucederá? No hay más que ver el estado de violencia en el que vivimos, contra nuestra propia especie y contra el planeta, cuando todo acabe para nosotros, el universo seguirá, significaremos menos que la explosión de la más mínima estrella.

    Quinn nos lleva por una senda de oposiciones, entre el aspecto exterior del ser humano representado por esculturas de hormigón con estéticas diferenciadoras de clanes, de tribus urbanas, con tatuajes y escarificaciones discriminadoras, situadas ante el material del que estamos hechos todos y vigilados atentamente por iris y retinas cual ser sobrenatural que permanece perplejo ante nuestro comportamiento avasallador, alienante, excluyente y violento. 

    Cuando todo acabe, cuando nuestra vulnerable carne deje de estar irrigada y entremos en putrefacción, volviendo al sereno devenir del universo, sólo quedarán nuestras máquinas de guerra suspendidas, desgarbadas, sin más producción que las sombras en esa pared enorme del mundo, un recuerdo de nuestro paso por la tierra.

    El autor es un artista comprometido, su visión del arte complementa la estética con el mensaje más crudo y catartítico, desconozco si cree que mediando con su obra se puede llamar a las conciencias para disminuir el dolor pero mi impresión es que ha llegado la conclusión de que el ser humano no tiene arreglo.

    En su reflexión nos exhibe llenos de convencimientos erróneos de control que nuestra propia fragilidad nos denuncia insensatos. Como especie nos creemos dueños de un mundo que cartografía en blanco y negro, lleno de salpicaduras de hidrocarburos que nos secesionan en estratos, dando como resultado el abigarramiento de lienzos y tapices plenos de colores puros, de rojos amenazadores, de amarillos fuego, de movimientos rápidos, clandestinos, ocultos pero en masa, la rebelión de los desesperanzados, de los que son conscientes por el mundo de información en el que vivimos, nada que ver con el pobre hombre de la Edad Media que se conformaba por su ignorancia y la creencia en que su destino era obra de Dios, ahora el ser humano medio está descreído, vapuleado y es peligroso.


    El uso de materiales urbanos, hormigón, de imágenes propias de las nuevas tecnologías, como el retrato del fondo de ojos, o la presencia inquietante de la morcilla hecha con su propia sangre, me pone en mi sitio, soy un animal, se podría hacer la ceremonia de la matanza conmigo, hacer morcillas y chorizos, un jamón de humano, ¿porqué no?, me vuelvo junto al molusco sobredimensionado, me estoy alterando de nuevo…

Ana E.Venegas
Fotografía de José A.Correa












viernes, 5 de septiembre de 2014

II Parte de la conferencia sobre Lorca-Neruda de José Luis Plaza Chillón

Experiencias Compartidas : America Cultura Visual y Relaciones Artísticas   (II Parte)





y la representación de una vagina en la zona genital de la figura. En el torso dibuja un expresionista costillar, que anteceden a los representados con posterioridad en las figuras que simbolizan la muerte en la serie bonaerense de Paloma por dentro... (Imagen de la muerte), además de otras ilustraciones para “El Tabernáculo” de Molinari o “Cabeza cortada en Rua das Gaveas” y “Rua da morte” de Sheamen Rhymes de Salvador Novo. San José presenta un vientre que transparenta una extraña “preñez” con la incursión en el interior de un rostro sumido en un profundo sueño. Lorca proclama con esta imagen una suerte de sufriente androginia con marcado hermafroditismo hundiéndose en los abismos de un mundo trágico, patético y surrealista, que recuperará con especial fortuna en los dibujos sudamericanos. Lo más destacado del dibujo es, sin duda, el sexo: el sitio, el lugar, la caverna primigenia..., enmarañado por el vello púbico que alguna vez prolonga en otros dibujos; los genitales masculinos son castrados y transformados en una amenazante vagina: San José transexualizado se ha convertido en mujer, “raíz del grito original”. Un grito que escribirá literalmente en el “dibujo de la Alcoba” que acompaña al poema Severidad, del que surgen una serie de “ays”, uno de los cuales se alarga manando un chorro de sangre. Los últimos versos de dicho poema dicen: “...Dejadme solo con mi sangre pura, / con mis dedos y mi alma, / y mis sollozos solos, oscuros como túneles...”. La “sangre” se convertirá en el elemento fundamental que dominará gran parte de la poética de García Lorca, creando un arte inmanente, desasido de la vida, de la sangre real, de la muerte; una base con propósito de revelación estética se halla en sus “poemas en prosa”, así como en algunos dibujos. La sexualidad hiriente, el martirio, el desmembramiento, el sacrificio, el cuerpo grotesco y la muerte femenina se aúnan en dos de los dibujos más interesantes del corpus lorquiano: el Martirio de Santa Rodegunda, cuya culminación sería la Venus de “Agua sexual” que se erige en la auténtica protagonista de está dolorosa poética. Esta imagen agónica de crueldad, martirio y angustia sexual, penetrando en el horror a través de la violencia, puede interpretarse como una lucha entre la necesidad sexual y el deseo castrado. El lenguaje de la crueldad es a veces metafórico (como el de los sueños), existiendo una oscilación entre el placer y la repulsión ante la visión de una escena cruel18.

2. POESÍA VISUAL
El misterioso dibujo que acompaña al poema Walking around[1] recupera un elemento iconográfico esencial de los años que vivieron intensamente Lorca y Dalí: los Labios. Recordemos que el encuentro Lorca-Dalí ejemplifica el paradigma de hasta donde pintura y poesía pueden fundirse sobre las mismas rutas, apareciendo un deslumbrante universo compartido a través de convergencias que van desde lo anecdótico hasta la provocación malintencionada, que oscilarán entre el amor y el odio, lo íntimo y lo cruel, sin olvidar el erotismo y la muerte19. Serán estos los años en los que Dalí arrancará de un vanguardismo neófito donde ensaya todo el repertorio de la modernidad hasta desembocar en la consumación de una identidad surrealista que se materializaría en obras pictóricas concretas relacionadas con los dibujos lorquianos de esta época, nos referimos a La miel es más dulce que la sangre, Aparato y mano o Cenicitas. En esta diatriba comunicativa son, sobre todo, los innumerables dibujos, acertijos visuales o simples fotografías manipuladas los que pueblan su relación epistolar donde se quintaesencia la agilidad adquirida por las vulneraciones de la frontera entre los estatutos que comunican pinturas y poemas. El dibujo Labios. Walking around muestra con extrema sencillez y mínimos recursos estilísticos, siete labios unidos líneas que parten de un punto central marcado en negro. Los labios son representados como objetos artísticos autónomos, cuya presencia sin aparente finalidad muestra una extraña belleza. El espíritu totémico que desprenden los labios, evocan aquellos objetos que transformaban en arte los surrealistas, donde el sutil erotismo de las bocas contrasta con el trágico punto negro del que parten. Los labios lorquianos sugieren a la vez que anticipan otros labios, pero estos más carnosos y libidinosos, que Dalí pintaría dos años después en el Retrato de Mae West, del que haría multitud de versiones, contribuyendo al descrédito total del mundo de la realidad. A través del “método paranoico-crítico” es posible tener la viabilidad de una imagen doble, donde la representación de un objeto, persona o cosa, sin modificarse anatómica o figurativamente, puede representar otra cosa absolutamente diferente sin deformidad. El arte de Dalí se convertirá en fotografía instantánea de colores, de imágenes superfinas, extravagantes, extraplásticas, inexploradas o engañosas, de una irracionalidad concreta20.

3. “SOLO EL MISTERIO...”
El marinero representado por García Lorca supera la simple cotidianeidad iconográfica tradicional o pintoresca de representación formal que vincula dicha figura al interior de los tugurios tabernarios, a la conquista de las prostitutas portuarias o incluso unido al sentimiento amoroso de la joven mujer desconsolada que planteaban pintores muy de moda en la Europa de los años veinte, como André Lothe, un artista cercano al cubismo, pero que psicológicamente va mucho más allá al evidenciar a través de ellos sus propios fantasmas homosexuales, en la línea de Gregorio Prieto o del pintor norteamericano Charles Demuth. Alguna de estas obras creadas por Lorca resultan claramente homoeróticas, como Tres marineros y un grumete o Pareja de hombre y joven marinero (1929) realizadas en Nueva York, que anticipan a los desolados marineros sudamericanos20. El dibujo del marinero para el poema Material Nupcial se aleja del estereotipo tabernario para introducirse en una imagen más introspectiva. Lorca dibuja un marinero estático y abandonado, probablemente muerto[2]. 






Una muerte reflejada en los ojos vacíos, uno de los cuales es atravesado por una flácida flor cuyo largo tallo nos indica el epitafio escrito por el poeta en la esquina inferior. Amor y muerte confluyen en este poema gráfico que Lorca suscribe con estos versos: “Solo el misterio nos hace vivir. Solo el misterio”. Existe una gran similitud con otros dibujos contemporáneos como, Marinero y columna, de mayor complejidad en la composición; o Cabeza de marinero con motivos vegetales y Cabeza de marinero y firma con nube y luna, ambos de 1934, el primero aparece en la portadilla del “Romance de la luna, luna” correspondiente al ejemplar del “Romancero gitano” dedicado a Rafael Rodríguez Rapún, y el segundo, en la portadilla de “Canciones” de la segunda edición de 1929, con una dedicatoria que dice: “Para Rafael R. Rapún / Con un abrazo de su viejísimo amigo / Federico”. Rafael R. Rapún había sido secretario de “La Barraca”, y cuya probable relación amorosa con el granadino, evidenciaría el sentido metafórico de estos dibujos, que junto al de Material Nupcial, esconden bajo una máscara el auténtico rostro de la verdad: la certidumbre del amor, y de la muerte.
 Como colofón las 5 imágenes a las que se refieren tanto la primera parte como la segunda parte del texto.



                                                     








18 FREUD, Sigmund. Obras Completas. Madrid: Biblioteca Nueva, 1973, Vol. 3,  pág. 1.104.
19 Véase: SANTOS TORROELLA, Rafael. “La miel es más dulce que la sangre”. La época lorquiana y freudiana de Salvador Dalí. Barcelona: Seix Barral, 1984; SANTOS TORROELLA, Rafael. Dalí residente. Madrid: Residencia de Estudiantes, 1992; y Dalí, época de Madrid. Madrid: Residencia de Estudiantes, 1994. CATÁLOGO-EXPOSICIÓN. Dalí joven (1918-1930). Madrid: Ministerio de Cultura, 1994.
20 GONZÁLEZ GARCÍA, Ángel. “El método paranoico-crítico”. En: El surrealismo..., pág., 177.
20 PLAZA CHILLÓN, José Luis. “La imagen homoerótica del marinero en la vanguardia plástica: Demuth, Cocteau, Prieto y García Lorca. Hacia una formulación icónica del arte gay”. En: Mirando a Clío. El arte español espejo de su historia. Actas del XVIII Congreso CEHA. Santiago de Compostela: Servizo de Publicacións e Intercambio Científico, Campus Vida, 2012, págs. 801-815.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Experiencias Compartidas : America Cultura Visual y Relaciones Artísticas

José Luis Plaza Chillón , Nuestro Profesor nos deleita de nuevo con una ponencia que tendrá lugar el 9 de septiembre en el marco del Congreso Internacional Experiencias compartidas: América, cultura visual y relaciones artísticas, en el Palacio de la Madraza de Granada, organizada por la Universidad de Granada


Los que le conocemos y sabemos de su erudición en materia de García Lorca lo leeremos con avidez. Para los que sea la primera vez, os aseguramos un rato maravilloso de disfrute.

Por su extensión será subido en dos partes.



Paloma por dentro o sea la Mano de Vidrio

Un diálogo plástico poético entre Federico García Lorca  y

Pablo Neruda



La estancia de Federico García Lorca en Buenos Aires y Montevideo (1933-34) con motivo de sus estrenos teatrales tuvo unas consecuencias plásticas de enorme trascendencia que se plasmaron en la ilustración de tres libros con dibujos del escritor granadino. Los autores de los mismos fueron el poeta mexicano Salvador Novo, el argentino Ricardo Molinari y el chileno Pablo Neruda, cuyas obras, Seamen Rhymes, Una rosa para Stefan George y Paloma por dentro o sea la mano de vidrio, respectivamente. La esencia poética de estos libros, al igual que los dibujos lorquianos, se hunde en un doloroso surrealismo. La imagen del marinero se erigirá en protagonista absoluto de la serie, y responderá en conjunto a la estética de alejamiento que subyace en gran parte de su corpus artístico. Pero serán los dibujos que ilustran la obra Paloma por dentro o sea la mano de vidrio: interrogatorio en varias estrofas del poeta chileno los que reflejan una imagen más compleja e introspectiva, capaz de mostrar en toda su desnudez “la verdad lorquiana” de las sepulturas. Se trata de un ejemplar único conservado en la Biblioteca Nacional de Madrid, con un total de diez dibujos sueltos que acompañan a los poemas de Neruda.1 La desolación evocadora que sin embargo impregna a estos dibujos entronca con el sentido melancólico y de aletargada tristeza que envuelven sus iconografías habituales (clowns, gitanos, bandoleros, marineros, muchachas tristes, arcángeles, santos y demás andanadas devocionales)  y que contienen las mismas derivaciones poéticas que proyectan sobre los dibujos argentinos y uruguayos. Lorca plasma un particular mundo donde la soledad y la lejanía que envuelve a los personajes representados los acercan a un callejón sin salida, con el único futuro incierto del camino errabundo que evoca siempre el mar como metáfora inequívoca de la muerte.
En 1928 Federico García Lorca escribe una carta dirigida al editor Juan Guerrero, en la que envía el “poema en prosa” La degollación del bautista, acompañado de tres dibujos, y sugiere que debe cuidar los dibujos “para que, al ser reproducidos, las líneas no pierdan la emoción, que es lo único que tienen. Deben salir exactos. Recomienda esto mucho a los grabadores”.2 Este fragmento ilumina en parte la técnica utilizada por el artista para la realización de la práctica totalidad de sus dibujos, especialmente los que nos han convocado aquí, tanto los realizados en Buenos Aires como los dibujados en Montevideo. Las imágenes que vamos a analizar carecen de cromatismo; pluma y tinta china serán los únicos recursos utilizados, de los que raramente se separaría en la totalidad de su obra. Lorca encontraría en la pluma y en la tinta un modo expresivo completo y satisfactorio. Siente una fascinación por la línea única, delicada e imborrable. La línea va buscando y creando su equilibrio único naciendo de éste la “emoción” que necesita. Tal vez se hiciera eco del poco interés que Andrè Breton y su seguidores daban a la técnica pictórica pura, es más, toda aquella obra académicamente hecha, era repudiada por los surrealistas.3 Las obras realizadas entre 1933 y 1934 en su estancia sudamericana se definen cada vez más hacia un proceso de estilización mayor, tendiendo incluso a la abstracción, estética que anuncia en los dibujos lineales realizados entre 1927 y 1928. La afición a la línea larga y sinuosa que caracteriza a un número considerable de sus dibujos, podría relacionarse también con unas formas muy cercanas al poeta; se trataría de la escritura y caligrafía de raigambre coránica que adornan las paredes de los palacios nazaríes de la Alhambra y que desempeñan un doble papel: como transmisoras de un mensaje sagrado y como puro ornamento. Esto sería reflejado plásticamente en sus dibujos, pero también en las firmas y dedicatorias que los acompañan, además de en algunas de las ilustraciones que realizaría para sus obras literarias, cumpliendo el doble papel de la firma funcional con un metafórico dibujo ornamental, que en el caso de Paloma por dentro..., se erigen en las verdaderas protagonistas.4 Hay constantes evoluciones hacia la abstracción en sus creaciones “pictóricas” como búsqueda inspirativa de una ansiada evasión. Niega el espacio pluridimensional, y estiliza al máximo las formas representadas. La evasión será lograda por medios como el sueño, el subconsciente o los dones de la inspiración; así lo señala en la conferencia Imaginación, inspiración y evasión (1928), convirtiendo la inspiración en un modo de misticismo moderno para poder expresar lo inexpresable.

1. DOLOR, OPRESIÓN Y MUERTE
Federico García Lorca, a través de los personajes femeninos de su obra dramática y dibujística, reivindicará el auténtico amor “carnal” como símil de su propio amor frustrado y reprimido; para ello realizará una radical protesta contra una sociedad mediocre y burguesa dominada por unos valores morales decadentes.5 El poeta, como gran admirador de las corrientes simbolistas y modernistas, reinterpretará de manera muy particular la dualidad de los prototipos y estereotipos femeninos que habían caracterizado al arte y la literatura del “fin de siglo”, donde predominaba como eje del mal, la “femme fatale”, encarnada en la mujer carnal, amante, activa y fuertemente sexualizada a la vez que castradora en imágenes de Salomé, Judith o Eva; en contraposición de la mujer pura y desexualizada cuyo símbolo era la Virgen María, aunque de reminiscencia arquetípica ancestral en las sociedades primitivas patriarcales que combinaban armónicamente maternidad y sexualidad, y cuya dualidad se perdió con la llegada del cristianismo con todas sus connotaciones obsesivas y represoras que convirtieron al pecado en sinónimo de sexo6 .
Existe una suerte de rechazo explícito al sexo femenino por parte del poeta granadino que se manifiesta tempranamente en el poema prosa “Amantes asesinados por una perdiz”, cuyo tema recurrente de la mujer como culpable esencial de la castración se extenderá a una buena parte de su obra plástica. La mujer se oculta tras la imagen simbólica de la perdiz, en el poema citado, cuya asociación es la propia identificación del ave (perdiz) con la luna, paralela a la que se traza entre la mujer y el astro en otros poemas y dibujos lorquianos. Un ave también abre el libro Paloma por dentro..., en este caso una paloma, como indica el título del poemario, que lleva en su pico la bíblica ramita de olivo mientras el punitivo ojo del animal destila lágrimas de sangre, a la vez que extiende sus alas y cuatro manos filiformes le salen del cuerpo. Este recurso iconográfico ya lo había utilizado en otros dibujos del ciclo neoyorquino, y aquí se convertirá en el principal protagonista del dibujo Venus. Agua sexual,[1] que sirve para ilustrar el poema homónimo de Neruda, destaca además de la amputación de los dos brazos esta singular “Venus”, los abultados labios, el vello enmarañado y fálico, y el sangriento sexo que emana a borbotones, erigiéndose en el protagonista de la composición. Este dibujo tiene su antecedente claro en el desconcertante Epitalamio (1928), y que representa una vulva de grandes dimensiones con abundante vello, puramente sexual, aunque de aséptico erotismo; la imagen se acompaña de una serie de líneas y puntos que quiebran el dibujo por un lado, mientras en el centro se representan otras más sinuosas pero muy unidas, que quizás aludan al falo antes de la consumación. Es un dibujo único en su género, de evocaciones psicoanalíticas que rechazan del acto heterosexual o, tal vez, el miedo a su propia homosexualidad; una suerte de “vagina dentata” que simbólica e iconográficamente, comenzaría a desarrollarse en la literatura y el arte producidos por la psicopatología sexual francesa de finales del XIX, transformándose en el surrealismo en ese “monstruo híbrido” que tanto asustaba a Dalí. Contemporáneo al anterior es también Fecundación del niño azucena, probablemente regalado a Dalí en 1927 y en el que vuelven a repetirse los mismos elementos formales e iconográficos, y cuya contemplación parece evocar el contenido de una temprana carta enviada a su amigo Adriano del Valle en 1918, en la que anuncia las connotaciones sexuales y complejos edípicos que poblará más adelante su obra: “Soy un pobre muchacho apasionado y silencioso, que casi como el maravilloso Verlaine, tiene dentro una azucena imposible de regar y presento a los ojos bobos de los que me miran una rosa muy encarnada con el matiz sexual de peonía abrileña, que no es la verdad de mi corazón”7. La verdad del corazón del poeta poco tenía que ver con la sexualidad simbolizada tradicionalmente por las rosas encarnadas y la presencia de la azucena de Verlaine, tal vez, sugiere que empieza a asumir su homosexualidad8.
             La obra lorquiana está marcada de constantes premoniciones sobre la muerte, también en sus dibujos donde dicha premonición es temprana y aparece representada por temas marcadamente fisiológicos, como las decapitaciones y amputaciones de los miembros del cuerpo. El último dibujo de la serie Paloma por dentro..., representa dos cabezas cortadas sangrando sobre una mesa, tal y como eran representadas las decapitaciones en la iconografía del arte cristiano; la escena presidida por una media luna vigilante y cómplice de lo sucedido, puede ser interpretada como la muerte convertida en Salomé-verdugo. El dibujo va acompañado de una inscripción que confirma nuestra teoría: “Cabezas cortadas de Federico García Lorca y Pablo Neruda autores de este libro de poemas. Este patético dibujo fue realizado en 1934 en la ciudad de Santa María de los Buenos Aires así como todos los demás dibujos”[2]. Siete años antes escribía en “Suicidio en Alejandría”: “Cuando pusieron la cabeza cortada sobre la mesa del despacho, se rompieron todos los cristales de la ciudad”9. Dentro de la serie existe otro titulado, Cabeza de estatua, de interpretación más compleja por su clara filiación con el surrealismo; es curioso que dicho dibujo y otro de similar factura, el conocido como Desnudo sexual, no figuraban en la portadilla del poema nerudiano, por lo que deducimos que son dibujos sueltos acompañantes de la serie completa o ilustran los poemas que aluden a ellos: “Oda con un lamento” y “Dexespediente”. Ambos muestran un mundo de fragmentación fisiológica; en Cabeza de estatua se multiplican ojos y labios, mientras que en Desnudo sexual, un falo de reminiscencias dalinianas centra el dibujo, si bien los ojos se convierten en elementos inquietantes y castradores. Toda esta  iconografía adquiere en Lorca resonancias intuitivas de un final trágico, a la vez que sondea los abismos del inconsciente, y avanza con sus premoniciones la trágica ola de destrucción y muerte que se avecinaba con la llegada de la guerra civil10.
Unos años antes Lorca realizó el dibujo Venus (1927-1928), que preludia este trágico mundo creado en Buenos Aires. El dibujo se aleja radicalmente de la estética plácida, melancólica y solitaria que desprendían sus dibujos de muchachas tristes. Venus se rompe en pedazos, la amputación de los miembros hacen de esta figura una suerte “escultura pintada” de claras reminiscencias helénicas, aunque con un contrapunto onírico inspirado en los desangelados maniquíes metafísicos de Giorgio De Chirico o Gregorio Prieto. Federico introduce elementos explícitamente sexuales de evidencia sadomasoquista: pechos seccionados, vulva abierta y herida con abundante vello púbico; y algún signo específicamente daliniano, como la afilada muleta que se hinca hiriendo el muslo, atributo utilizado en obras del catalán como Cenicitas y La miel es más dulce que la sangre. El dibujo bonaerense Venus retoma dicha temática, y transforma la propia esencia del mito de la diosa grecolatina para convertirla en referencia directa de sus propias obsesiones, sin excluir el interés erótico, sádico y tanático, que produce un efecto estético totalmente novedoso en su obra plástica. Lorca transgrede lo hermoso y lo convierte en abyecto12. Pero dicha fijación por la mitología no era nueva, ya que su apasionado gusto por los poetas simbolistas y modernistas lo llevarían una y otra vez a este parnasiano universo. Desde sus más tempranas obras mostrará un especial interés, acentuando incluso el “horror” que le producen ciertas figuras femeninas como símbolos castradores y que enmascara buscando una resolución de ese “miedo” mediante una alegoría mítica, transformada aquí en “Venus”; observemos este fragmento de una prosa de juventud donde alude al poder maléfico de la “náyades” que compara a las “sirenas” homéricas con su canto de seducción y muerte: “...Me horrorizo... Abro los ojos. Lo que yo me figuraba: culebras con unos brazos de mujer [...]. La náyade que me aprisionó en sus brazos traidores juguetea conmigo [...]. Me rodean una nube de mujeres; todas me pellizcan y cantan bajo. Sus voces son dulcísimas”13.
            En la vagina de la “Venus” nerudiana que se abre como un abanico de abundante y llamativas gotas de sangre, aparecen las reiterativas “manos” que hemos citado, además del desmembramiento de los brazos, sin olvidar la esperanza que se simboliza en los temblorosos flecos que salen de la boca y se transforma en la palabra “Amor”, alargándose aún más en otro que termina con palabra “Luna”, alusión poética del “amor y la muerte” como principio y fin de todo, pero también como símbolo y elemento castrador, abundando si cabe más todavía en el horror que supone para Lorca. Aunque la visión de los mutilados genitales femeninos, destrozados y sangrantes, enlaza conceptualmente con la teoría, del “coito sádico”, al tiempo que apuntala esa amenaza de castración que es característica del complejo de Edipo. La mujer, por tanto, objetiviza la amenaza de la castración característica de este complejo, y por esto Lorca no ahorra en detalles cuando muestra o describe el horror que le produce la visión del sexo femenino. Los versos del poema Solo la muerte de Neruda dialogan con el terrible dibujo Imagen de la muerte de Lorca, formando una perfecta simbiosis plástico-poética: “... A lo sonoro llega la muerte / como un zapato sin pie, como un traje sin hombre / llega a golpear con un anillo sin piedra y sin dedo, / llega a gritar sin boca, sin lengua, sin garganta. / Sin embargo sus pasos suenan / y su vestido suena, callado, como un árbol...”. En dicha ilustración son mostradas varias manos que penden de su cabeza y del costillar del siniestro personaje representado, manos sin movimiento ligadas a este execrable hombre convertido en muerte. Aparece también una cabeza decapitada, presentada como la víctima de la muerte que la lleva consigo, además de una serie de extraños símbolos que podrían aludir a la angustia que produce el hecho de morir, significada en un desesperado grito “mudo”. Más parece este personaje a una moderna Medusa con manos a modo de cabello en vez de serpientes o repartidas por el resto del cuerpo, y los ojos huecos, vacíos, sin pupilas, que como los de Gorgona petrifican a quien ose mirarlos[3].
La violencia y el dolor transformados en muerte contienen el significado último de estos dibujos, un tema muy recurrido por Lorca desde sus inicios. Libro de poemas está plagado de referencias juveniles a la muerte, sirvan de ejemplo estos versos que dieciséis años antes de la realización del dibujo Imagen de la muerte, parecen describir el aterrador gesto de tan siniestro personaje: “...Todo lo vivo pasa / por las puertas de la muerte / con la cabeza baja / y un aire blanco durmiente. / Con habla de pensamiento. /Sin sonidos. Tristemente, / Cubierto de silencio / Que es el manto de la muerte”14. La muerte se muestra silenciosa, y ese grito “mudo” representado en el dibujo de forma lineal, es especificado desde la ausente boca del metafórico personaje a la mano que sujeta una perversa flor; y parece evocar el final de Así que pasen cinco años, donde en la muerte del joven solo responde el eco a su voz.
Un antecedente de este trágico mundo podemos hallarlo en el más desconcertante y provocador de los dibujos lorquianos: Suplicio del patriarca San José (1928)16. Lorca muestra a San José tocado con una gran corona de espinas en la cabeza 



1 NERUDA, Pablo. Paloma por dentro o sea la mano de vidrio: interrogatorio en varias estrofas [Manuscrito]. Buenos Aires, 1934. “Compuesto en Buenos Aires por el Bachiller Don Pablo Neruda e ilustrado por Don Federico García Lorca. Ejemplar único hecho en honor de doña Sara Tomú de Rojas Paz”. Texto mecanografiado con notas autógrafas, y conservado en la Biblioteca Nacional de Madrid. Contiene siete poemas titulados “Solo la muerte”, “Oda con un lamento”, “Agua sexual”, “Material nupcial”, “Severidad”, “Walking around” y “Desespediente”, que con posterioridad fueron publicados en: NERUDA, Pablo. El fin del viaje. Barcelona: Seix Barral, 1982. El libro se ilustra con 10 dibujos a tinta de Federico García Lorca, fechados y firmados en 1934. Los dibujos acompañan o ilustran la serie completa de los poemas, si bien debemos advertir que cada uno de ellos se presenta como una obra totalmente independiente.
2 GARCÍA LORCA, Federico. Obras completas, Madrid: Aguilar, 1989, T. III, pág. 947 (En adelante O.C.).
3 Max MORISE. “À propos d’Exposition Chirico”. La revolution surrèaliste, 15-VII-1925. En: CALVO SERRALLER, Francisco. “La teoría artística del surrealismo”. En: Antonio BONET CORREA (Coord.). El surrealismo. Madrid: Cátedra, 1983, pág. 45.
4 FOURNERET, Patrick. “Dibujos de Lorca: soportes, técnicas y épocas”. En: CATÁLOGO-EXPOSICIÓN. Federico García Lorca. Dibujos. Madrid: Ministerio de Cultura, 1986, págs. 69-63; y VARO ZAFRA, Juan. “Sueño oriental al cubo vanguardista: La Alhambra de Federico García Lorca”. En: SORIA OLMEDO, Andrés, SÁNCHEZ MONTES, Mª José y VARO ZAFRA, Juan (coords.), Granada: Diputación Provincial, 2000, págs., 484-492.
5 PLAZA CHILLÓN, José Luis, “La visión plástica de la mujer en los dibujos de Federico García Lorca: aparente ingenuidad, drama surrealista y tragedia expresionista”. De Arte. Revista de Historia del Arte (León), 10 (2011).
6 BORNAY, Erika. Las hijas de Lilith. Madrid: Cátedra, 1990, pág. 43.
7 O.C. T. III, pág. 691
8 SAHUQUILLO, Ángel. Federico García Lorca y la cultura de la homosexualidad masculina. Alicante: Instituto de Cultura “Juan Gil-Albert” / Diputación de Alicante, 1991, págs. 281-296.
9 O.C. T. III, pág. 152
10 GARCÍA DE CARPI, Lucía. La pintura surrealista española (1924-1936). Madrid: Istmo, 1986, pág. 176.
12 JULIUS, Anthony. Transgresiones. El arte como provocación .Barcelona: Destino, 2002, pág., 65; y KRISTEVA, Julia. “Aproximación a la abyección”. 201, Revista de Occidente (Madrid), febrero, (1998).
13 GARCÍA LORCA, Federico. Prosa inédita de juventud. Madrid: Cátedra, 1994, págs., 186-187.
14 O. C. T. I, pág. 25.
16 PLAZA CHILLÓN, José Luis. “Arte y autocensura: El dibujo, Suplicio del patriarca San José de Federico García Lorca y su contexto estético”. En: Actas del XV Congreso Nacional de Historia del Arte (CEHA): Modelos, intercambios y recepción artística (de las rutas marítimas a la navegación en red). Palma de Mallorca: Univesitat de les Illes Balears, 2008, Vol. 1, págs. 955-966


Fin de primera parte.