sábado, 15 de septiembre de 2018

Carta importante de la Presidenta de GWI

Como sabéis Geeta Desai es la presidenta de GWI (graduate women international) o sea Mujeres Universitarias a nivel mundial.

Nuestra infatigable CRI ( coordinadora de relaciones internacionales) Mercedes Osorio nos traduce impecablemente esta importante carta. Muchas gracias Mercedes.





jueves, 13 de septiembre de 2018

“El Viaje del Elefante” de José Saramago análisis AMUM de septiembre 2018


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    Unanimidad es la palabra que puede definir la posición de la tertulianas de la Asociación de Mujeres Universitarias de Marbella en relación con esta obra saramaguiana. Se apreció la forma, la fábula, el ir y venir de personajes, el genio de su creatividad, su engañosa sencillez, su poder interpelador, su ironía, los temas humanos de todos los tiempos, sus frases para enmarcar y la sabiduría, la inteligencia emocional que da la madurez y el magnífico viaje.

    Este Premio Nóbel de Literatura, que compartimos con nuestros hermanos portugueses, ha dejado muy buen sabor a las tertulianas que reunidas en el Marbella Club para su discusión mensual han convenido en apreciar una obra que engloba el universo de Saramago, sus temas preferidos, el poder, la sabiduría popular, la solidaridad con el más débil, la manipulación de la religión para controlar al pueblo, la corrupción, las apariencias, la puesta en escena y la hipocresía. Y es curioso, porque ya lo hemos leído antes, algunas mucho, y se le ve venir, su compromiso siempre ha sido llevado a sus obras. En esta ocasión se prevé el fondo, pero la forma es tan deliciosa que merece la pena el viaje.

    Y es que, con la imagen antigua de un elefante en Austria, José de Sousa construye un edificio creíble, tan creíble como los caprichos que cumple el pueblo por orden del poder, que en el siglo XVI y en este caso supone el transporte de un elefante, primero de la India a Portugal y luego de Portugal a Austria, por caminos en los que mostrar la grandiosidad de los que se pueden hacer acompañar por un elefante y que nos da para dialogar, por ejemplo, sobre la futilidad del impacto de “lo nuevo”.

Resultado de imagen de el viaje del elefante    Como aportó una socia, es esencial que el narrador de la novela sea una persona de nuestros días que consigue de una manera tecnológicamente hilarante hacer comparaciones sobre las dificultades de otros tiempos, pero también de cómo el hombre sigue siendo el hombre y cómo es capaz de recibir a un elefante o a Cristo entre Palmas y olivos y días después olvidarlo.

    “El Viaje del Elefante” es un cuento largo, la inocencia, el discurso casi naïf es metáfora, fantasía, técnica de fábula, podría ser leído por los niños y sería una aventura. Porque en los cuentos te puedes permitir que un pastor de elefantes, un cornaca, dé consejos a los mandos militares, haya leído, sepa idiomas, se codee con archiduques o favorezca a la curia, porque en un cuento todo es posible incluso una lectura más amplia, no olvidemos a Alicia en el País de las Maravillas que ya analizamos en esta tertulia. Y como armamento gaseoso el autor introduce sus misiles que pueden provocar carcajadas pero como dijo una socia, nos interpelan, nos ponen a pensar, nos preguntan sobre la organización del hombre, sobre las clases sociales, la forma de vivir y disponer de los poderosos, de la manipulación que controla las masas, sobre la necesidad de la educación que abre mentalidades y las convierte en críticas, y cómo no ha cambiado el esquema, aunque ahora los reyes también son marionetas porque el poder es el dinero y ya no está en sus manos necesariamente.

    Un ejemplo de este diálogo que mantiene el lector, en el que relaciona conocimientos y saca conclusiones es este que comentamos en la tertulia, es en relación con las personificaciones y despersonificaciones, se trata de cómo cuando el elefante es sólo relevante como objeto decorativo muy exótico le cambian el nombre, como si no importase, y posteriormente, cuando es capaz de arrodillarse produciendo el tan adecuado milagro y de salvar a una niña, adquiere el rango de humano. Otro es el hecho de que la mente práctica, racional, de un Pensamiento que aún no florecerá  en Occidente hasta el finales del siglo XVII, principios del XVIII, pone en evidencia lo poco resolutivo que es el pensamiento único atado a esquemas, esto se extrae de la mentalidad del hindú con respecto a los demás personajes.

    Este cuento largo es una composición coral donde diversas personas, también animales como las vacas y los lobos (a la manera de Orwell o Bernardo Axaga), entran y salen como ocurre en los viajes, como ocurre en la vida, y hemos destacado el poco tiempo que el autor ha tenido para ofrecernos la fotografía de algunos, porque exceptuando al cornaca y al elefante los demás no nos han acompañado todo el camino, sin embargo, qué bien están conseguidos los caracteres, cómo se identifican en época y posición. Y ha sido en relación con los protagonistas, los brillantes Subhro y Salomón, donde hemos descubierto militares patéticos y arrogantes, otros que conmueven en la aceptación de su ignorancia, monarcas y nobles aferrados a su asignación divina y haciendo uso de sus caprichos, pero también personas que se alimentan y crecen en la conversación con este hindú que ha conocido otras maneras de proceder, quizás no mejores ni peores, pero sí la evidencia de que el “siempre ha sido así” pierde su consistencia. De ahí la importancia de viajar, viajar a otros lugares con un traslado o un libro, para que no nos tomen el pelo si no queremos.

Resultado de imagen de el viaje del elefante    Durante la tertulia ha sido muy elogiado el oficio del autor y cómo tan mayor y enfermo ha vuelto a jugar con la forma, con el arte de intercalar los diálogos en la narración y el de contar con la ausencia de puntos y comas que puede llegar a acobardar, pero si te relajas te das cuenta de que el escritor, que en ese momento tenía graves problemas respiratorios, nos hacen sintagmas completos que inspiran y expiran por nosotros como una ayuda a la ventilación hecha de ritmos fónicos, con pausas naturales para el lector. Y lo más difícil, el lector lo percibe sencillo, quizás eso sí, de lectura deliciosa.

    Un buen número de sentencias hemos podido disfrutar y algunas hemos conseguido extraer entre todas: “Necesitó cien metros para encontrar la respuesta”, “Nos hicieron a la imagen y semejanza del inquilino del cielo”, “Los militares cuando están fuera no echan de menos a sus familias y sí a sus ejemplares del Amadís de Gaula”.

Resultado de imagen de el viaje del elefante   Nos fascinó la figura del cornaca, su sabiduría, el hecho de que estuviera viajado y leído, su capacidad de adaptación e inteligencia emocional, a través de él aceptamos el alma contradictoria de los demás viajeros. Lo que nos dio para un buen rato de tertulia sobre las capacidades en vez de las oportunidades, sobre los activos más que los pasivos, sobre la eficiencia sobre la deficiencia. La dificultad agudiza el ingenio, es un incentivo a la evolución, por ella, por la dificultad, los pobres y las mujeres llevamos toda la Historia desarrollando capacidades de adaptación, negociación, soluciones divergentes…

    En definitiva, que este elefante nos ha parecido un buen amigo de lecturas y por más que resultara previsible en fondo y argumento y además, venir precedido de un libro IMPORTANTE como fue “El Orden Del Día” leído en agosto. Ha sido como un buen vino que se sigue disfrutando tras el primer sorbo por más que ya no nos ofrezca sorpresa. Y como concluyó una tertuliana, no es un gran libro, pero sí es una gran historia contada de forma Cum Laude, pero Cum Laude, Cun Laude.
   


lunes, 10 de septiembre de 2018

jueves, 6 de septiembre de 2018

PERFORMANCE, ¿UN ESPERPENTO O ARTE? De ANA E. VENEGAS para la Revista la GARBÍA nº6. Pag. 68



     Málaga y su provincia se están convirtiendo de un tiempo a esta parte en un referente del Arte contemporáneo. Al germen del CAC se sumó el Museo Pompidou, el MAD de Antequera, el de Vélez Málaga, el de Estepona, La Térmica y numerosas galerías y centros que acogen actividades relacionadas con el Arte de nuestro tiempo, el que dialoga con la sociedad que tenemos ahora. Muchas son las personas que se preguntan qué son o qué significan muchas de las expresiones del Arte de nuestros días. Por la parte que me toca, os he escrito este artículo que se adentra en una de las disciplinas artísticas con las que me expreso, «La Performance», las que realizo y sobre las que escribo.

    Lo primero que hay que tener en cuenta es que el Arte, como se concibe en la contemporaneidad, no es solo la exaltación de la belleza, sino que mucho más a menudo busca impactarnos, cuestionar nuestros conceptos acerca de lo que es agradable y movilizarnos hacia la crítica y la reflexión. Este arte que incomoda también pone a prueba los límites del público y del artista. La PERFORMANCE, por lo tanto, es una manifestación artística, una muestra escénica con un factor importante de improvisación en la que la provocación y el asombro, así como cierto sentido de la estética, juegan un rol principal. Su creación es multidisciplinar, tiene mucho de diseño, de elaboración de un concepto, de búsqueda del medio de expresión, de escenografía, de interpretación, de happening del teatro, de improvisación y de participación si se involucra al público que, además, puede responder de las maneras más inusitadas.

EL ARTE, COMO SE CONCIBE EN LA CONTEMPORANEIDAD, NO ES SOLO LA EXALTACIÓN DE LA BELLEZA, SINO QUE MUCHO MÁS A MENUDO BUSCA IMPACTARNOS, CUESTIONAR NUESTROS CONCEPTOS ACERCA DE LO QUE ES AGRADABLE Y MOVILIZARNOS HACIA LA CRÍTICA Y LA REFLEXIÓN.

    Esta obra de arte no está focalizada en los objetos desarrollados, la performance no es una escultura ni una pintura, no es una pieza musical, el hecho artístico comprende su producción y puesta en escena, las situaciones que cree, la respuesta del público. Si hay un material común en ellas, es el propio artista, su cuerpo, su devenir. Esta expresión es arte en vivo, Performance Art en inglés. Muchos hablan de El Performance, y no es erróneo pues, aunque Performance es femenino, Performance Art es masculino en nuestro idioma porque se practica la elipsis de Art y se lexicaliza Performance convirtiéndolo en un nombre, cuestiones de la economía del lenguaje.
   
    ¿Son chaladuras?, ¿las Performances son chaladuras?, ¿un espantajo?, ¿una estupidez? Bueno, si yo pensara eso no realizaría ninguna y, verás, no lo creo porque, amén de algunas expresiones puntuales difíciles de entender, en líneas generales, la idea es dialogar, reaccionar ante un concepto.

    El Arte Conceptual obsesionó al movimiento Fluxus, punto álgido de este tipo de representaciones. Su creador, Joseph Beuys, viajó en 1974 a Estados Unidos para realizar la performance «Me gusta América y a América le gusto yo». Fue trasladado en ambulancia a una galería; sin contactar con nadie y ya envuelto en fieltro, se metió con un coyote en una habitación separado del público por una valla metálica, allí permaneció tres días ofreciéndole distintos objetos al animal, entre otros, números del Wall Street Journal que el coyote usaba para hacerse pis encima. Luego, montó de nuevo en la ambulancia y voló de regreso a Berlín, satisfecho por un ejercicio que él y muchos más consideramos artístico y que estaba relacionado con la reconciliación, con la unidad, según él mismo; pero que yo, además, al hacer mía la experiencia, conseguí entrever un diálogo sobre la incomunicación, la pérdida de la vida instintiva y salvaje, el valor que tiene para la naturaleza la maquinaria económica del hombre y la necesidad del retiro individual para acercarnos al ser humano. De lo que se deduce que o yo veo lo que no hay o que la obra está para que cada uno se bata en duelo a primera sangre con ella, teniendo en cuenta su «background», sus experiencias vitales, su historia individual y saque sus conclusiones personales. Pero todo empezó antes, a principios del siglo veinte, cuando los dadaístas y el óvulo fecundado de los surrealistas realizaban sus exhibiciones no convencionales en el Cabaret Voltaire de Zúrich. Estos poetas, ensayistas, pintores, artistas, exiliados por voluntad propia de la locura de la Gran Guerra realizaban actos estúpidos en apariencia, poemas colectivos, declamaciones poco ortodoxas, manifiestos, siempre comandados por Tristán Tzara, un teórico del individuo al margen de la cultura oficial y de la Historia que cuestionó todos los valores sociales con rebeldía y una aparente irreverencia.

   En este momento, alrededor del mundo, se están organizando o poniendo en pie multitud de Performances, cada una con la carga conceptual que el artista le quiera infligir y con el significado que cada espectador sea capaz de encontrar, a veces sólo emociones de rechazo, asco, desacuerdo, desprecio… Sin embargo, os voy a hablar de algunas que me han causado gran impresión. La primera, la ejecutó Marina Abramovic, conocida por acciones espectaculares como romper su relación de pareja en mitad de la Gran Muralla China, o por aguantar durante horas la mirada de cientos de visitantes al MOMA con un vestido rojo de cola. Pero la más impactante para mí fue «Balkan Barroque», en la que la artista, vestida con un camisón largo de hilo de algodón blanco, se sentaba sobre una montaña de huesos de vaca sanguinolentos y los lavaba durante seis horas; así estuvo cuatro días. Con este acto, Marina pretendía curar metafóricamente las heridas por los horrores de la Guerra de los Balcanes.

    Otra puesta en escena espectacular fue «Blancanieves» de Catherine Bay, en la que participé como masa social conmovida por llegar al Puerto de Málaga un barco con decenas de Blancanieves de ropajes plásticos, de estética efectista, como de Disney, pero cargadas con kalashnicovs y un sistema de comunicación que dejaba al margen al ciudadano medio, como un poder controlador disfrazado de juguetes de niños. Bajaron del barco e invadieron el Museo Pompidou; mientras se emitían órdenes desasosegantes por megafonía, los espectadores sentimos que un poder superior e invulnerable caminaba a nuestro lado sin ni siquiera mirarnos, como en otra dimensión o en otra división, si me permiten el símil futbolístico.

    Wafaa Bilal perpetró una Performance durante un año de su vida; se implantó una cámara de fotos en la parte de atrás de su cabeza y estuvo tomando instantáneas de lo que ocurría a sus espaldas durante un año. Wafaa pretendía llamar la atención, provocar un diálogo crítico sobre la vigilancia y la tecnología.

    Finalmente, te introduciré algunas de las mías: La más reciente, «Expresionista Over 50», realizada en la sala Madison Studio, en el «Hermitage de Marbella»; una puesta en escena que llama la atención sobre la mujer de más de cincuenta años, cuyo físico decae, se encuentra con el nido vacío y la dificultad de seguir si no se ha cultivado la mente y se tiene un proyecto personal. Inspirada en La mujer Rota de Simone de Beauvoir.



   Otra fue «Ready to be Lapidated», que es un llamamiento a la invisibilidad o a la visibilidad culpabilizadora de la mujer. Desde el enclaustramiento en burkas físicos o sociales hasta el escarnio por todo motivo, insultos y desprecios, ya no solo en sociedades de religión islámica, aquí en nuestro día a día, sin darnos cuenta.


    Y una de las primeras, «La Voluntad Dirige mi Mente...», inspirada en El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl, una pelea de la persona con el convencimiento de que la actitud que se tenga supondrá una parte importante de la experiencia vital de conjunto, aunque, a veces, la química del cerebro o las circunstancias hacen difícil la actitud positiva.



    En conclusión, no, no si se hace bien, si subyace un concepto y se busca un medio de expresión, no si produce emociones, buenas, malas, contradictorias, no si provoca el diálogo, o la indignación. Algo habrá cambiado en el espectador cuando deje de estar preso de los hilos de la PERFORMANCE y si es así, no importa que parezca una patochada, lo importante no es lo que parezca, es su impacto.


miércoles, 5 de septiembre de 2018

Presentación del nº VI de la Revista la Garbía



    El Salón de reuniones del Hotel San Cristóbal, con un lleno hasta la bandera, ha sido el espacio que ha acogido la presentación de la última entrega de la Revista la Garbía. El acto estuvo presentado por Francisco de Asís López y Andrés García Baena como miembros del equipo de redacción y por el retratista Antonio Montiel, a la conversación que fue muy flexible y abierta se unieron los comentarios del pianista Felipe Campuzano, del crítico de arte José Manuel San Juan, del alma máter del colectivo de arte la Kavra Pedro Molina y de la escritora y bloguera, nuestra socia Ana E. Venegas cuyo artículo sobre La Performance puedes leer aquí.

   Tanto Francisco de Asís como Andrés nos hicieron partícipes de la dificultad para publicar una revista como La Garbía, desde los esfuerzos para buscar financiación, las correcciones, la selección de autores y artículos o hasta el lugar que dichos trabajos ocupan en la publicación. En fin, que esta propuesta cultural se mantiene gracias al esfuerzo de todos los participantes, en especial del equipo de redacción y producción.

    Luego tomó la palabra el pintor Antonio Montiel que agradeció poder formar parte como contenido de este número de la revista y apreció que fuese desde un foro cultural, que se atendiera a su obra, y no desde otro tipo de publicaciones más interesadas en los personajes famosos que él retrata.

    El debate vino cuando Andrés García Baena preguntó por las controversias entre figurativismo y abstracción, así como sobre la tan manida cuestión de que el Arte Contemporáneo es una tomadura de pelo. Antonio Montiel opina que un pintor lo primero que tiene que conocer es su técnica, como él que lleva desde los tres años trabajando ella y la domina perfectamente. Los asistentes que mencionamos al principio insistieron en que el Arte contemporáneo y el figurativismo no estaban reñidos y que todos los artistas no tenían que ser pintores, o no exclusivamente.

    Antonio sacó el tema recurrente del Museo donde algunos críticos se había puesto a dialogar sobre una bolsa de basura pensando que era una obra de arte y resultó ser que la habían olvidado allí mujeres de la limpieza. Este debate se discutió largo y tendido en el restaurante del hotel. Una bolsa de basura no es una obra de arte, pero si un artista quiere desconcertar, dialogar con el público, crear una emoción, una repulsa, trasmitir una idea y para ello usa el significante de una bolsa de basura, ese hecho sí es un hecho artístico, quizás deberíamos intentar comprender que hoy en día hay otros lenguajes artísticos y que coexisten con pintores de retratos y escultores de figuras de Lladró.

    En cuanto a la mención de Velázquez, a la que recurrió Montiel y otros participantes del debate, lo que hace que Velázquez sea un genio no es sólo su técnica que es maravillosa y como dijo el “Pintor del Alma”, precursora del Impresionismo. Lo que lo hace único es que además es un precursor de las vanguardias y del Arte contemporáneo, por los temas que trata, por las historias que cuenta, por los personajes que introduce en sus composiciones, por las miradas, el tratamiento de la diversidad, la estética de la fealdad, por su ruptura con la obra donde el retratado está idealizado. Y es que algunos, muchos, preferimos ver el Retrato de Dorian Grey que al propio Dorian, porque en él si encontramos al poliédrico ser humano, mucho más interesante.

    En fin, una tarde magnífica, un gran debate, creo que finalmente sí ha sido un acierto traer a Antonio Montiel a la Revista. Aquí os dejo parte de la presentación en vídeo: