miércoles, 22 de mayo de 2019

"El Barón Rampante" de Italo Calvino, análisis AMUM

Resultado de imagen de el baron rampante   En esta temporada de elecciones, de campañas electorales progresivas, de eslóganes y mensajes partidistas, la Asociación de Mujeres Universitarias de Marbella se ha subido a los árboles para tener mejor perspectiva y lo ha hecho de la mano de Ítalo Calvino y su novela fantásticamente anclada en la realidad “El Barón Rampante”. ¡Larga vida al pensamiento divergente!

     Esta novela requiere de cierto estado de ánimo porque si no se está para ironías, para parábolas, para simbolismos y para cierto grado de fantasía, si no se está para disfrutar de descripciones, de pseudo-ensayos de botánica, si no estamos para un pensamiento en otro plano, esta obra nos resultará pesada e increíble. Pero si se llega con el ánimo adecuado, como le ocurrió a la mayoría de las tertulianas de este mes de mayo, entonces es una auténtica delicia, una fuente de reflexiones con las que dialogar, un sentido del humor culto con los que carcajearse o sonreír, una estructura ingeniosa con capítulos redondos con moraleja, una sensación de irrealidad muy realista con ciertas reminiscencias al Realismo Mágico, a los cuentos de Gulliver, Alicia en el País de las Maravillas, El Principito o el mismísimo Ingenioso Hidalgo.

    De esta obra hemos encontrado muchos puntos interesantes y nos ha sugerido otros tantos merecedores de discusión, por lo que la tertulia fue de lo más interesante.

    En primer lugar, hablaremos sobre la individualidad, sobre la diferencia, la diversidad, la valentía para ejercerla y el derecho a ejercerlas. Llama la atención en este libro que un chaval tome la decisión de cambiar de plano porque no le gusta en el que vive y cómo adquiere un compromiso en el que vive la vida a su forma, pero sin dejar de estar en su tiempo, espacio y grupo social, sin romper sus nexos y ampliando redes. Como este libro lo escribió Ítalo Calvino pensando en sus alumnos, suponemos que, entre otras enseñanzas, el autor ha introducido subliminalmente el empoderamiento individual para construir vida propia.

    Gracias a su particular manera de existencia, subido a los árboles, es capaz ver el mundo desde otra perspectiva, es la misma actitud del dicho “que paren el mundo que yo me bajo”, ¿quién no siente muchas veces que nuestro ecosistema no es todo lo justo, racional y honesto que debiera? Pues aquí tenemos a alguien que, en vez de adaptarse frustradamente, hace algo distinto, pero sin violencia ni amargura, y obtiene el premio del respeto de su familia y conciudadanos para los que además es un elemento útil ya que es capaz de detectar problemas y pergeñar soluciones que los hombres de  pie en suelo no son capaces de percibir. Esta mirada es propia de la adolescencia, cuando se plantean cuestionamientos rebeldes, a veces no muy cortesmente, que dan enjundia al individuo y distancia para que el cordón umbilical se rompa.  Hay una técnica creativa de resolución de problemas, una técnica que busca nuevos paradigmas, la de intentar buscar soluciones subidos en una silla, os aseguro que el solo vértigo de la posición y la diferente perspectiva dan sus frutos en numerosas ocasiones, las más de las veces, al menos, relativizando el problema.

    En esta mágica realidad no se pierde el norte, se sitúa histórica, política y socialmente al personaje, se le hace convivir con Napoleón, con ladrones de alimentos abocados de forma irremisible porque tienen hambre y las tierras pertenecen a pocos, nobles decadentes, que además no comparten, y también tiene su etapa de relaciones con un grupo de exiliados españoles que están en los árboles porque la ley no les permite tocar suelo Veneciano, absurdez como tantas otras que ocurren por mor de las tradiciones rígidas o leyes trasladadas a aplicarse fuera del contexto para el que fueron concebidas, como esa de que actualmente en Londres está prohibido subir a un taxi enfermo de Peste.
    Nos congratula que Calvino coincida con las Mujeres Universitarias de Marbella en que la educación es imprescindible, de esta forma el chico de los árboles no descuida su formación, con profesores, libros, conversaciones, de forma que incluso consigue restituir al buen camino a uno de los más grandes bandidos de la comarca que, además, se transforma completamente gracias a las Letras y se convierte en un devorador de libros que reta continuamente al maestro.

    La estructura del libro también es un ejercicio muy interesante, cada capítulo se adentra en una aventura con fondo de apólogo que se cierra con una frase lapidadaria. Además, el narrado es el hermano pequeño de Cossimo, el chico que se sube a los árboles, una suerte de artificio narratorio en el que el lector piensa que el protagonista le cuenta a su hermano hasta el más profundo sentimiento y acto realizado.  De esta forma, el hermano se convierte en lo más parecido a un narrador omnisciente, tanto que alguna socia lo consideró excesivo y un error o transgresión de la coherencia narrativa.
Resultado de imagen de el baron rampante     El lenguaje es accesible, sin embargo, alguna tertuliana encontró pesadas las narraciones, las descripciones y el poco diálogo, claro que se trata de una suerte de memorias con reflexiones filosóficas propias del Racionalismo que desde el inconformismo muestra el absurdo. También es apabullante el despliegue de términos botánicos, de forma que alguna socia se desilusionó en los dos primeros capítulos, debido al intenso contenido arbóreo, tan bien descrito que el lector podría sentir cómo él mismo anda por los árboles. Pero es que el bosque es una personificación en la que sus individuos, los árboles, tienen su propio carácter y en esas descripciones se comprenden incluso las diferentes fortalezas.

    Esta novela es la segunda de una Trilogía en la que también están “El Duque de Mediado” y “El Caballero Inexistente”, todas sobre una forma diferente de estar en el mundo, utopías para dialogar sobre qué hace a la persona y de qué está compuesta. Esta persona divergente, Cossimo, sostiene una vida plena con la que puedes soñar cuando se es joven, ya cuando la necesidad de comodidades supera el inconformismo se entiende menos. Pero al protagonista, ni el amor le falta como vivencia, incluso siente la decadencia, la enfermedad y hasta en la muerte mantiene su palabra dada de no pisar suelo y se funde espiritualmente con ese plano no terrenal. Cossimo tomó una opción y fue consecuente con ella, no vivió en la cabezonería sino que eligió en libertad una opción de vida en la que se sacrificó el confort por tener una existencia extraordinaria, salió de su área de confort para la ansiedad y para la plenitud.

    Finalmente, hay personajes secundarios muy interesantes por simbólicos e históricos, pero nos ha gustado especialmente el de Viola, una mujer que consigue aliarse con el status quo para subvertirlo y vivir su individualidad, a veces cerca de Cossimo y otras veces no, pero todas, desde que consiguió su derecho de persona, como ella quiso.
    Para el próximo 17 de junio, nos volveremos a reunir y en esa ocasión haremos tertulia entorno a “Mi Querido Mijael” de Amo Oz.

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